Por ejemplo ya en 1982 pudo leerse en España el libro El
mundo en el año 2000 (titulado The Global 2000.
Report to President en el original en inglés publicado
en julio de 1981). Ese libro contenía un Informe solicitado
a su Gobierno por el Presidente de los Estados Unidos James E.
Carter. Se trata de un informe realizado por el Gobierno de los
Estados Unidos, usando el personal del Gobierno de los Estados
Unidos, los datos del Gobierno de los Estados Unidos y los modelos
matemáticos del Gobierno de los Estados Unidos. Lo cual
significa que se trata de un informe realizado con la mayor cantidad
de información existente en el mundo en ese momento, reunida
con el mayor coste y con los mayores medios.
He aquí lo que pudo leer el Presidente de los Estados Unidos
en la carta que acompañaba al Informe:
"Nuestras conclusiones, resumidas en las páginas
siguientes, resultan inquietantes. Señalan la posibilidad
de problemas mundiales de proporciones alarmantes para el año
2000. Las tensiones demográficas, ambientales y las
que repercuten sobre los recursos naturales se intensifican y
determinarán cada vez más la calidad de la vida
humana en nuestro planeta. Esas tensiones ya son suficientemente
intensas para denegar a muchos millones de personas la satisfacción
de necesidades básicas, como alimento, casa, salud y empleo,
así como la esperanza de alcanzar alguna mejoría.
Al mismo tiempo, la capacidad de sustentación del planeta
la aptitud de los sistemas biológicos para proporcionar
recursos que satisfagan las necesidades humanas se deteriora.
Las tendencias que el presente estudio refleja sugieren reiteradamente
un proceso progresivo de degradación y empobrecimiento
de los recursos naturales de la Tierra.
Para que esas tendencias se modifiquen y los problemas se reduzcan, será preciso que en todo el mundo se emprendan nuevas iniciativas, vigorosas y llenas de determinación, para satisfacer las necesidades humanas a la vez que se proteja y restablezca la capacidad del planeta para sustentar la vida." (BARNEY 1981: 41)
1990. Otro aviso gritado a millones de oídos: nos quedan diez años para salvar el mundo.